| Hemos olvidado nuestra naturaleza divina, nos hemos olvidado de nuestra procedencia espiritual, hemos permitido que nuestro ego nos domine, permitimos que empresas multinacinales nos ordenen como vivir, que aspecto tener, como educar a nuestros hijos, y sobre todo como pensar, cuales son los valores que deben de dominar el mundo. La hermandad, el amor, la humildad, el respeto por el projimo y por uno mismo, se van desvaneciendo del plano fisico, casi sin percatarnos de ello. Elevemos el pensamiento al padre cada vez que la ira nos embargue todo nuestro cuerpo, cuando nos encontremos juzgando o criticando a otro ser humano cuando difamemos o menospreciemos hasta los seres que amamos, seamos personas conscientes de lo efimera que es la vida fisica, que la vejez es un estado natural y no una enfermedad en el ser humano. |
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